¿Alguna vez has comprado un café delicioso y, después de unos días, notas que ha perdido su sabor y aroma? No es tu imaginación. El café es un producto sensible y su almacenamiento influye directamente en la calidad de cada taza que preparas.
En Arábigos Café queremos ayudarte a aprovechar al máximo cada grano de café de altura que llega a tus manos. Por eso, este mes te compartimos 5 consejos esenciales para conservar tu café como un verdadero experto.
1. Usa un recipiente hermético (¡de verdad!)
La mayoría de las personas dejan su café en la bolsa en la que lo compraron, ¡error común! Lo ideal es transferirlo a un envase con cierre hermético, preferiblemente opaco, que impida la entrada de aire, humedad y luz. El oxígeno es el enemigo número uno de la frescura del café.
2. No lo guardes en la refrigeradora
Aunque parezca una buena idea, el refrigerador no es el lugar ideal. El café puede absorber fácilmente los olores de otros alimentos, y la humedad acelera su deterioro. Mejor opta por un lugar fresco, seco y oscuro en tu cocina.
3. Evita el calor y la luz directa
El calor y la exposición solar rompen las estructuras aromáticas del grano. Coloca tu café lejos de ventanas, estufas u hornos. Un armario o alacena son lugares ideales.
4. Muele solo lo que vas a preparar
Moler el café justo antes de prepararlo es uno de los mejores hábitos que puedes adoptar. Al hacerlo, mantienes los aceites naturales, los aromas y el perfil de sabor intactos.
5. Compra en pequeñas cantidades
Si no tomas café todos los días, lo mejor es comprarlo en cantidades pequeñas que puedas consumir en un par de semanas. Así aseguras que siempre esté fresco.
¿Por qué importa todo esto?
Cada taza de Arábigos Café es el resultado de un proceso artesanal que comienza en las montañas de Guatemala y termina en tu taza. Cuidar tu café en casa es honrar ese trabajo y asegurarte una experiencia deliciosa cada vez.
¿Tienes dudas sobre cuál es el mejor café para ti o cómo prepararlo? ¡Estamos para ayudarte!






