Cada taza de café cuenta el origen del mejor café. Y en Arábigos Café, esa historia comienza en lo más alto de las montañas guatemaltecas, donde el clima, la altitud y la pasión de los caficultores se unen para crear uno de los cafés más apreciados del mundo. Guatemala no solo es un productor de café: es un país con un terroir privilegiado que transforma cada grano en una joya sensorial.
Las regiones cafetaleras que dan vida al origen del mejor café
🌄 Huehuetenango: Altura extrema y complejidad sensorial
Ubicada al noroeste del país, Huehuetenango es una de las regiones cafetaleras más altas de Guatemala. Gracias a su altitud que supera los 2,000 msnm y su clima seco, los granos maduran lentamente, concentrando sabores.
Perfil en taza: notas afrutadas, florales, acidez brillante y cuerpo medio.
Ideal para métodos como V60 y Chemex.
🌋 Acatenango: Volcanes y viento del Pacífico
El café aquí se cultiva en las faldas del Volcán de Fuego, con suelos volcánicos ricos en minerales y una constante brisa del océano que regula el clima.
Perfil en taza: sabores balanceados, dulzura intensa, y cuerpo sedoso.
Funciona muy bien con prensa francesa o espresso.
🌳 Cobán: Neblina, lluvia y misticismo
Una región de bosque nuboso donde llueve constantemente. Este clima húmedo y frío produce un café suave y seductor.
Perfil en taza: acidez moderada, notas herbales y de especias, y un final persistente.
Ideal para café filtrado.
El impacto del terroir guatemalteco
En el café, terroir se refiere al conjunto de factores naturales (altitud, clima, suelo y sombra) que afectan el desarrollo del grano. En Guatemala, la diversidad de microclimas y suelos volcánicos permite cultivar cafés únicos y diferenciados, incluso dentro de una misma región.
Este entorno natural, combinado con el conocimiento ancestral de los productores guatemaltecos, da como resultado un café complejo, elegante y consistente.






